domingo, 23 de febrero de 2014

Un inhóspito y gélido lugar.

Se me advirtió que ese era el lugar más frío de todos y que nadie había podido salir vivo jamás, aún así no me importo y tome el suéter más caliente que pude encontrar y una bufanda vieja arrumbada en un rincón.
Desde el momento en que te acercabas, podías sentir el frío, un frío que te golpeaba en la cara, que te quemaba las manos y que pretendía hacerte perder el valor; di un último suspiro y decidí entrar... Efectivamente ese era el lugar más frío que yo había pisado alguna vez así que no perdí tiempo y busque unos leños que me ayudarán a improvisar una pequeña fogata que me produjera algo de calor, cosa que después de algunas horas conseguí. Durante días y noches enteras con las manos quite la gruesa escarcha de las paredes y rompí los pesados bloques de hielo.
Y así poco a poco logre convertir ese inhóspito y gélido lugar en el que hoy es mi hogar... Y aquí estoy bebiendo una copa de vino frente a la chimenea con el mismo fuego que me invente y que nunca se apagó... Y aquí estoy en el que antes era tu frío corazón.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario